Equidad Salarial de Géneros en Latinoamérica


EDITORIAL

REALIDAD SALARIAL DE GÉNEROS EN LATINOAMÉRICA

"De la igualdad de habilidades surge la igualdad de esperanzas en el logro de nuestros fines"  Thomas Hobbes.

"Los desafíos de la equidad salarial"

Imagen tomada de: democracialocal.org

Las diferencias de ingresos en función de género siguen siendo significativas en América Latina, a pesar del reciente crecimiento económico y la aplicación de políticas orientadas a reducir la desigualdad, sostiene un estudio recientemente divulgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)[i].

En lo referente a salarios existen brechas salariales entre géneros, los hombres ganan más que las mujeres en cualquier grupo de edad, en cada nivel de educación, en cualquier tipo de empleo (sea por cuenta propia, empleador o empleado), tanto en empresas grandes como pequeñas; también es pertinente aclarar que las mujeres de zonas rurales ganan  en promedio lo mismo que los hombres.

Imagen tomada de: flickr.com
El análisis del BID se realizó con datos de hogares de 18 países latinoamericanos, y una simple comparación de ingresos promedio indica que los hombres ganan 10 por ciento más que las mujeres. Pero cuando los economistas comparan hombres y mujeres con iguales edades y niveles de educación, la diferencia de ingresos llega a 17 por ciento.

Como se puede observar el panorama para la mujer latinoamericana, no es nada esperanzador,  lo cual implica que la mujer permanecerá en estado de desventaja, frente al hombre, con el agravante que muchas mujeres especialmente colombianas son mujeres cabeza de hogar y deben asumir los gastos de toda una familia, con los escasos ingresos.

Por eso, para considerar hablar de la realidad  salarial de género en Latinoamérica,   también hay que tomar en cuenta la equidad e igualdad de género, pues culturalmente en Latinoamérica el tema de género se toma y se justifica partiendo del rendimiento, el tiempo, capacidad física, estado civil, edad, raza, origen  étnico, religión, discapacidad,  nivel social e intelectual, ubicación geográfica (rural y/o urbana),  para así poder justificar  estas  diferencias,  pese a los principios consagrados en la Constitución de la OIT[ii] 1919 fundación,  o los convenios de la igualdad de la OIT 100 y 111.

La igualdad de remuneración sigue siendo sin duda uno de los derechos laborales  más violados; aunque países desarrollados Europeos o Canadá en Norteamérica, lideran importantes avances al tema de referencia; de otra parte y a pesar del crecimiento económico y la implementación de políticas orientadas a reducir la desigualdad ese cumplimiento de normas, leyes, acuerdos se ha convertido en un tema no de aplicación, y por consiguiente se convierte en  responsabilidad social y moral que por supuesto no se emplea para todos y todas.

Imagen tomada de: matrizenergetica.com.ar
Otro punto a tener en cuenta en esta desigualdad es el de dar a las mujeres  mayores probabilidades para no verse obligadas a salir del mercado laboral después de dar a luz, en este tema se debe crear políticas que permitan a las mujeres reingresar al mercado laboral una vez hayan superado su periodo de recuperación, por ejemplo mediante un mejor abastecimiento de servicios de guardería infantil, disminuir el tiempo de labor diaria, en fin garantizar la no discriminación  por parte de los empleadores puede contribuir a reducir las diferencias salariales. El empoderamiento de las mujeres de su papel en la sociedad hará que esas brechas se disminuyan, apoyadas en instrumentos que soporten o protejan esas posibles estrategias de exigencia.

De hecho cuando se habla de discriminación de género también hay que tener en cuenta como esta se desarrolla en la función laboral, donde se presentan diferentes tipos de casos donde las mujeres son las más vulneradas en su integridad física como laboral y/o profesional.  Ejemplo de ello, son las siguientes demostraciones  las cuales muestra la página de internet http://suite101.net/article/la-discriminacion-laboral-de-la-mujer-a38039, donde sustenta, que:

Hay diferentes formas en que una mujer puede ser discriminada en su trabajo o bien a la hora de querer acceder al mismo:
  • La dificultad para el acceso a empleos bien remunerados y en condiciones de estabilidad, ya que en los avisos de trabajo se pide "sexo masculino" cuando en realidad son trabajos que los puede desempeñar perfectamente una mujer.
  • Discriminación salarial: Implica, que las mujeres a igual tarea ganan un salario menor que los hombres, aun cuando estén igualmente calificadas y desempeñen el mismo trabajo con la misma productividad.
  • Discriminación ocupacional: Significa que los ascensos o los puestos mejor calificados son reservados a los hombres de la empresa, por consiguiente, una mujer escasamente podrá alcanzar ciertos niveles jerárquicos en las empresas, aunque esté calificada para ello y lógicamente su escala salarial será baja.
  • Discriminación por su condición de mujer: significa que pueden ser despedidas o discriminadas por el hecho de ser mujer y poder quedar embarazada.
  • Discriminación en el desarrollo y capacitación: Se presenta cuando se tienen restricciones en cuanto al acceso a la educación formal y a la capacitación y entrenamiento que proporcionan las empresas, lo que como es de esperarse tiene efectos sobre su grado de calificación y en el aumento de su productividad.
  • Acoso o abuso: Puede ser en forma de intimidación (bullying) o agresión física, ya sea por parte de su empleador o en circunstancias en las que su empleador no atiende apropiadamente su reclamación. Es un caso de discriminación encubierta.

Además de esto cabe resaltar, un informe elaborado por las Naciones Unidas en 1980, con motivo de la Conferencia sobre la Mujer, celebrada en Copenhagued, donde decía que “las mujeres, aunque representan el 50% de la población adulta del mundo, y un tercio de la fuerza de trabajo oficial, realizan casi las dos terceras partes del total de horas de trabajo, reciben sólo una décima parte del ingreso mundial y poseen menos del 1 % de la propiedad mundial”. Agregaba luego que “los conceptos y tradiciones sociales que se oponen a la igualdad de oportunidades provienen principalmente de preceptos culturales, definiciones de las funciones de los sexos, estereotipos y expectativas relativas a la conducta que limitan a la mujer a la familia y a las tareas domésticas del hogar”[iii].

Situación que 32 años después no ha cambiado en la condición laboral, ofrecido o dirigido hacia la mujer, a pesar de que las políticas generadas busquen que el género femenino y el masculino tenga igualdad de condiciones; ya que, se puede observar que las cuestiones culturales como el machismo, la falta de protección y sobre todo la irreflexión social, llevan a que las mujeres latinas estén en plena desventajas sobre los hombre, invocando esto un retroceso social, puesto que, se discrimina a un género lleno de potencialidades y virtudes, el cual puede contribuir en el desarrollo tanto social, económico, político, ambiental, etc. de toda la región latinoamericana.



[ii] La Organización Internacional del Trabajo.  Es la institución mundial responsable de la elaboración y supervisión de las Normas Internacionales del Trabajo. Es la única agencia de las Naciones Unidas de carácter “tripartito” ya que representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores participan en conjunto en la elaboración de sus políticas y programas así como la promoción del trabajo decente para todos. Esta forma singular de alcanzar acuerdos da una ventaja a la OIT, al incorporar el conocimiento “del mundo real” sobre empleo y trabajo. http://www.ilo.org

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